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Este material se ofrece con el fin de refrescar la memoria del lector sobre unos hechos históricos, aunque para algunos, probablemente sea una revelación. Entiendo que este breve extracto no sea capaz de describir en toda su complejidad ni siquiera uno de los episodios de las luchas que libró la Unión Soviética: la lucha contra los nazis ucranianos. Para quienes estén interesados en ampliar sus conocimientos, recomendamos la lectura del libro “Stranstvie” (“El Viaje”) de Sergey Kurginyan en cuanto salga. Aunque el libro fue escrito en 2006 – 2007, sólo ahora se está preparando su publicación en ruso. Sin embargo, fue publicado previamente y de forma exclusiva en el periódico “Esencia del Tiempo”. Esperamos poder ofrecer traducciones lo antes posible. Estos materiales se publican con el consentimiento del autor.

 

Hoy en día, cada vez con más frecuencia, somos testigos no sólo de la falsificación de la historia, sino de su completa inversión. En una época como la nuestra esto es posible, pero sólo en relación a procesos históricos que carezcan de una suficientemente sólida base de documentación. Es decir, cuando no existen suficientes demostraciones con un alto estatus de fiabilidad que confirme los hechos, o cuando dichas demostraciones se puedan ‘anular’ apelando a que son mentira propagandista soviética.

 

En el caso de la OUN (Organización de Nacionalistas Ucranianos), existen más que suficientes pruebas documentadas. Por ello, resulta complicado tachar las pruebas como mentira comunista, y la huella nazi persigue a la OUN desde su propia creación.

 

El congreso fundacional de la OUN se celebró en Viena en 1929. En ese momento, su líder era E. Konovalets, una persona cercana al famoso Petlura. El primer teniente de Konovalets fue N. Sumborskiy, y el primer secretario de la OUN, V. Martinets. Ya en la época de su creación, los patrocinadores de la OUN eran círculos políticos, financieros y servicios secretos que apoyaban la llegada de Hitler al poder en Alemania. En 1931, se produjo una reunión entre Konovalets y Hitler.

 

Por diversos motivos, Hitler necesitaba que la organización de Konovalets se centrara en la lucha contra la URSS, dejando de lado sus agresiones a Polonia. Konovalets dio al futuro Führer todas las garantías que necesitaba al respecto, pidiendo algo a cambio, petición que posteriormente fue satisfecha.

 

En enero de 1934, por orden del inspector alemán Dilsen y del coronel Rathenau, la sede central en Berlín de la OUN (dirigida por el propio Konovalets) se integra en la Gestapo en forma de división especial. Se construyeron barracones en la provincia de Wilhelmsdorf (Berlín) con dinero alemán, para albergar a los nacionalistas ucranianos. Allí, fueron uniformados y equiparados a las tropas de asalto de Hitler, y comenzaron la preparación del plan, cuya prioridad fue acordada por Hitler y Konovalets tres años antes. Esta preparación fue dirigida por Richard Yary, Yariga-Rimart y Karlaty personalmente. Para el momento del inicio de la preparación del plan, Yary era ya oficial de la inteligencia militar alemana (Abwehr).

 

Mediante la tecnología educativa desarrollada por Yary se prepararon las estructuras de combate de élite de la OUN. De igual forma fueron preparados los batallones Roland y Nachtigall formados para el ataque a la Unión Soviética, los cuales eran la aportación ucraniana a la organización específica internacional que portaba con orgullo el nombre de SS.

 

Según un testimonio proporcionado en los juicios de Nurenberg por el coronel del segundo departamento de la Abwehr, Erwin Stolze: “En octubre de 1939, yo, con Lahousen, atrajimos a Bandera para que trabaje directamente en la Abwehr. Por sus características, Bandera era un agente enérgico a la vez que un gran demagogo, carrerista, fanático y bandido, que hacía caso omiso a cualquier principio de la moral humana con tal de conseguir sus objetivos, estando siempre preparado para cometer cualquier tipo de crímenes. Los agentes que mantenían relaciones con Bandera eran Lahousen, yo (coronel Stolze), mayor During, sonderführer Market y otros”.

 

Konovalets, aún habiendo prometido al Führer que se concentraría plenamente en la actividad antisoviética, comenzó a derrochar dinero alemán con otros fines, que ni se asemejaban a aquellos que había jurado, tales como asesinatos y actos terroristas en territorio polaco. “Mediante la inteligencia militar (Kanaris), los alemanes dieron varias advertencias a Konovalets, afirmando su escaso interés en dichas acciones en Polonia, e instando a que concentren sus fuerzas en acciones contra la URSS”, tal como recuerda A. Bilynskiy, uno de los que participaron en estos acontecimientos. Periódicamente, Konovalets era deportado de distintos países por espionaje (Polonia, Suiza) siendo estos hechos publicados en la prensa. Por la frivolidad que solía mostrar, Konovalets fue liquidado en mayo del año 1938.

 

_3217547d6aa4d4728c3bfad9fc0d8a3aAndrey Melnik

 

En agosto de 1939, en el segundo congreso de la OUN, celebrado en Italia, se nombró a Andrey Melnik como sucesor de Konovalets. A pesar de que Bandera se hallaba en una prisión polaca, una parte considerable de la élite de la organización se pronunció a favor de que fuese él quien la liderase, y no Melnik. En septiembre del mismo año, Alemania invadió Polonia, y Bandera (espía alemán encarcelado) fue puesto en libertad. La ruptura dentro de la OUN era inminente. Bandera se dirigió a Roma para intentar convencer a Melnik de que le ceda su puesto de líder, pero Melnik no quiso aceptar. Esto supuso la condena de muerte para ambos. Poco tiempo más tarde, la cúpula de Hitler citó a ambos líderes en el ‘ring’ de Berlín. Les colocaron administrativamente. Se les puso en una firme posición ante la jefatura del segundo departamento de la Abwehr, de Erwin Stolze, y, aún odiando profundamente el uno al otro, procedieron a la preparación de los futuros Polizeis, y al desarrollo de los planes de sublevación de los ucranianos tras la invasión de la URSS por parte de Alemania, con el fin de “minar la retaguardia del ejército soviético y convencer a la comunidad internacional de la completa descomposición de la sociedad soviética” (declaraciones de Stolze en el proceso de Nurenberg).

Se puede ignorar esta información, pero no desmentirla. Con ello surge un problema tecnológico, no trivial: ¿cuántos fails que no se pueden desmentir referentes a Bandera y su grupo pueden ser ignorados? Y, ¿cómo se puede hacer manteniendo cierta apariencia de objetividad?

¿Acaso pueden desmentirse los fails referentes a la liquidación? En efecto, no se puede. El mismo Bandera proclamaba con orgullo los asesinatos que organizaba de los ‘enemigos de la OUN’: Beletskiy (un herrero de provincia), el profesor Babilla, el estudiante Bachinskiy. ¿Pueden ser desmentidas las declaraciones del propio Bandera? Tampoco se puede. Sin embargo, se pueden ignorar, usando el argumento de “¿qué revolucionario no organizaba liquidaciones (matanzas)?”.

Aquí tenemos el siguiente fail. La llamada “escuela de inteligencia en Danzig”. Nadie se ha atrevido a desmentir el hecho de que Bandera se hubiese formado en esta organización, que distaba mucho de ser política. Una vez superadas las enseñanzas de la “escuela de la Abwehr”, prosiguió con unas prácticas similares: la explosión en una imprenta ucraniana de Yaskov, dedicada a la redacción del periódico antifascista Sila (fuerza) en la ciudad de Lvov; el atentado contra el escritor Antón Khrushelnitskiy; el asesinato del secretario del consulado soviético en Lvov, Andrey Mikhailov.

“Eso es: ¡se alegrarán aquellos que quieran representar a Bandera sólo como un luchador contra los soviéticos! ¡Al secretario soviético! ¡SOVIÉTICO!”. A pesar de ello, el ministro polaco de asuntos internos, el general Bronislav Peratskiy, no tenía ninguna relación con el sovietismo ni con el comunismo. Él simplemente condenó los planes de Alemania para la ocupación del corredor de Danzig, que fue declarada en la Paz de Versalles como una zona libre bajo la administración de la Sociedad de las Naciones. La orden para la liquidación de Peratskiy la dio Adolf Hitler en persona. ¿A quién? Al miembro de la OUN Richard Yary, empleado de la plantilla de la Abwehr.

El 15 de junio de 1934, Peratskiy fue asesinado. Su asesino fue Gregory Matseyko, subordinado de Bandera, huyó del país. Sin embargo, su grupo terrorista sí que fue detenido. En ese grupo se encontraba Bandera. Los integrantes del grupo fueron condenados a cadena perpetua. Hitler dio la orden de sacar de la cárcel a los héroes vengadores. Con esto, el Reich se comprometió a una presión por canales diplomáticos y a varios intentos de organización de fugas. Con esto, el ejército alemán, que ya había entrado en Polonia, liberó a Bandera y sus cómplices. Los liberados regresaron a su profesión, entrando en la escuela de inteligencia de Danzig.

El siguiente fail: ‘Oberlander’. En en año 1940 en Cracovia los seguidores de Bandera crearon un escuadrón bimilenario de fusileros de Sech. Era uno de los muchos escuadrones de la muerte. Un escuadrón más de fusileros de Sech fue creado en Lukhenvald para la realización de tareas más serias.

El nazi Theodor Oberlander creó dos batallones de élite con los integrantes de la OUN. El principal contingente en estas fuerzas especiales creadas para la realización de los encargos del mando alemán en el territorio de la URSS, eran precisamente estos seguidores de Bandera. Éstos, desde el principio, se agrupaban alrededor de los servicios de seguridad de la OUN (N. Lebed, N. Arsenich y otros), y por ello no había nadie mejor para la ejecución de los ‘proyectos especiales’ que requerían los alemanes.

Un partícipe en los sucesos de la época, M. Smovkiy, escribió: “las SB (servicios de seguridad de la OUN-SK) se organizaban como su homólogo hitleriano. Casi todos los mandos de las SB habían sido cadetes en la escuela de Polizais de Hitler en Zakopan (1939 – 1940), y entrenados por la Gestapo”.

Así pues, los batallones de Oberlander se llamaban Nachtigall y Roland. Febrilmente se creaban otros ejércitos alemanes de apoyo compuestos por miembros de la OUN, en los que predominaban los seguidores de Bandera. En la primavera de 1941, los seguidores de Bandera en la OUN habían firmado ya cuatro ‘bandas de marcha’ integradas por sus elementos más activos, con sus pasiones correspondientes. Estas formaciones representaban al aparato ocupacional de apoyo para ayudar a la administración fascista a asegurar el así llamado “Nuevo Orden” en los territorios ocupados de Ucrania. La forma en la que este “Nuevo Orden” se asentaba ya es ampliamente conocida.

 

Después del fail Oberlander, salen a flote otros fails insidiosos. Por ejemplo el de Lvov, 1941.

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Las victimas de Lvov

Los nazis entraron en Lvov el 29 de junio de 1941. Junto a su ejército entraron los fusileros. Los mismos batallones Nachtigall y Roland. En el transcurso de siete días, en Lvov se llevó a cabo una tremenda matanza de judíos y comunistas. Los fusileros tenían en sus manos listas preparadas con antelación. En total, la cifra de asesinatos ascendió a las 3000 personas. Entre ellos cuentan personajes públicos tan conocidos como el rector de la universidad de Lvov, Roman Remskiy, el ex-Primer Ministro polaco Kasimir Bartal, y más de 70 personas conocidas (y muy conocidas) que no tenían nada que ver con la URSS ni con los partidos comunistas. Sobre Nachtigall y Roland se habla muy vagamente. Las valoraciones, roles y alcance de sus barbaridades varían “en relación con las necesidades políticas”.
El historiador ucraniano, Vitali Maslovskiy, da pruebas irrefutables de que precisamente Nachtigall, Roland y las divisiones de ejecución de la OUN (B) aniquilaron entre el 1 y el 6 de julio de 1941 alrededor de 3000 activistas soviéticos, así como ciudadanos de Lvov de nacionalidad polaca, y judíos.

Al siguiente fail lo denominamos Sachsenhausen. Se suele decir que Bandera y su sínodo (Stetsko y otros), eran prisioneros del régimen nazi, y no sus cómplices. En primer lugar, ¿porqué una cosa u otra? La característica del régimen nazi presupone la regla de rey a esclavo: hoy cómplice, mañana prisionero. Por otra parte, la colisión real con el ‘prisionerismo’ se desarrollaba de una forma radicalmente opuesta a la que desearían los “limpiadores de imagen” y los “creadores de mitos”.

El 30 de junio de 1941 en la ciudad de Lvov se celebró una asamblea, integrada por Y. Stotsenko, I. Grinioh y R. Shujevich, en la cual se constituía el Estado ucraniano ‘independiente’. En esa junta estuvieron presentes treinta colaboradores de Bandera. Los clérigos de Uniate les dieron la bendición para la “hazaña soberana”, con el mismo Sheptitsky en cabeza. Dicha reunión se celebró en el edificio en el que, antes de la entrada de los alemanes, se encontraba la sede de la sociedad ucraniana Prosvita. En esa reunión participaron las autoridades de ocupación alemanas, entre los cuales se hallaban los delegados del almirante Kanaris: altos cargos de la Abwehr (G. Koch, A. Bizants y G. Kait).

Este gobierno de títeres fue denominado Administración Regional Ucraniana. Ese fue el comienzo. Los mandos alemanes tuvieron que realizar un gran esfuerzo con el fin de que la lucha entre la OUN (B) y la OUN no se convirtiese en una guerra interna sangrienta. Sin embargo, el odio y los celos políticos no sólo se conservaron, sino que fueron adquiriendo, con el paso de los años, un carácter concentrado-patológico. Los hombres de Melnik (OUN) y los de Bandera (OUN (B)) estaban preparados para quitar los unos a los otros en cualquier momento y por el más mínimo motivo. La proclamación del nuevo Estado y la creación del gobierno era motivo más que suficiente. Por los hechos del “30 de junio”, los partidarios de Melnik no obtuvieron nada. El sínodo superior del Estado estaba compuesto principalmente por personas afines a Bandera. Stetsko era “la mano derecha de Bandera”. ¿Qué se podía hacer en esa situación? El comienzo de un enfrentamiento armado sería rápidamente aplastado por los alemanes. ¿Qué quedaba entonces? Así es, la denuncia (calumnia). No obstante, esto no es suficiente. ¡Denuncias!

Melnik escribió dos denuncias, a Hitler y al Gobernador General Frank. En ellas, por supuesto que no se hablaba de que la OUN (B) superaba a la OUN, sino de que “los hombres de Bandera se comportan de forma inadecuada, y han creado sin el consentimiento del Führer su propio gobierno”. Estas denuncias recayeron sobre la guerra entre clanes (SS, SD, Abwehr) y sobre el deseo de Hitler de dirigir dicha guerra, además de su odio hacia cualquier eslavo, sea ruso, ucraniano o polaco.

El 17 de junio de 1941, Hitler emitió una orden según la cual las tierras ocupadas por los nazis pasan a ser temporalmente gestionadas por el ministerio de asuntos del gobiernos sobre los territorios orientales ocupados. De esta manera, Ucrania deja de ser administrada por Kanaris y es dada a Rosenberg. A las fobias de Hitler y la lucha entre clanes debemos sumar otro tema muy delicado, es decir, lo que en el lenguaje contemporáneo se conoce como la pasta. Bandera fue arrestado en Cracovia el 5 de julio de 1941, es decir, antes de la orden del Führer. El jefe de la Abwehr-2, Erwin Stolze, testificó que la razón para el arresto “era el hecho de que él (Bandera), en 1940, habiendo recibido de la Abwehr una gran suma de dinero para la financiación de la organización subterránea de la OUN y para la organización de actividades contra la URSS, intentó robarlo, transfiriéndolo a una cuenta en Suiza”.
Stetsko también fue arrestado y enviado a la Gestapo de Lvov. ¡Qué horror! ¡Ahora ahorcarán al antifascista Stetsko! Sin embargo, en vez del procedimiento habitual en la Gestapo, a Statsko le dieron de comer “cacao con pan” (detalle del testimonio auténtico) y le enviaron primero a Cracovia, y después a Berlín, para que pudiese dar explicaciones al jefe de la Abwehr-2, Erwin Stolze.

 

 

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Yaroslav y Yaroslava Stetsko. Miembro de UPA.
Yaroslava mas tarde fue diputado
De la Rada Suprema de Ucrania

El 15 de julio de 1941, Bandera y Stetsko fueron liberados. Ambos tenían que, tanto durante su primer arresto de 10 días como después de él, dar explicaciones a distintos grupos de élite nazi: militares, administrativos de diferentes departamentos y miembros del partido, sobre sus “descuidadas actividades”. En esto se aplicó especialmente Bandera: “El gobierno de la Gran Alemania, concretamente el gobierno nacional-socialista, es nuestro aliado más importante, y hasta el día de hoy, ha estado de nuestro lado. La OUN, de muchas formas, colabora con las autoridades alemanas. En estos dos últimos años hemos llevado a cabo una lucha contra los bolcheviques, conspirando, ya que sólo de esta forma lo permitían las autoridades alemanas, con las que colaboramos. Además, esto no amenazaba de ningún modo al estatus político de Alemania”. Bandera se arrastraba ante sus amos alemanes y, como buen esclavo, denunciaba a sus hermanos del partido: “en lo referente a los sucesos de Lvov, yo no estaba informado. Fue Stetsko quien estuvo presente en la asamblea de Lvov”.

El 15 de septiembre de 1941, Bandera y Stetsko son arrestados por segunda vez, y a principios del año siguiente son trasladados a un campo de concentración, Sachsenhausen. El investigador norteamericano John Armstrong describe cómo exactamente se produjo la salida de Y. Stetsko desde el lugar de ‘privación de libertad’ hacia Cracovia, para instruir a su colaborador (Mikola Lebid), quien sirviendo a Oberlander, en un futuro defenderá con mucha insistencia la independencia de la OUN (B) respecto a los nazis, y a sus “orgullosos dirigentes, que fueron puestos entre rejas por el régimen nazi”.

 

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En lugares de “privación de libertad”
de Sachsenhausen

Esta no es la única descripción de semejantes viajes. Fuentes no menos fiables cuentan cómo Bandera, quien debía, según el mito, sufrir en el siniestro campo de Sachsenhausen, se paseaba por Berlín, y cuando le paraba la policía, era soltado tras enseñar su acreditación de la Gestapo. Visto esto, ¿qué nos cabe pensar sobre el mito sobre Bandera como víctima del nazismo, tras semejantes constancias documentales? ¿Qué cabe pensar sobre el mito de sus hermanos, muertos a manos de los nazis, si existen pruebas de que no les mataron los nazis, sino los polacos?

¿De qué vale toda esta construcción mitológica, si aparte del fail Sachsenhausen 1942 – 1944, existe otro fail “1944 – 1945”?

En septiembre de 1944, el heroico luchador contra el nazismo, Bandera, recibe una visita del mismísimo Heinrich Himmler. Éste le anuncia a Bandera que comienza una “nueva etapa de colaboración” y que “nuestra victoria garantizará vuestro futuro”. Sin embargo, Bandera es un perro viejo, que entiende que sus amos se están debilitando, y llegó la hora de buscar un nuevo amo. Aunque, como para no entenderlo en septiembre de 1944. A pesar de ello, acepta con entusiasmo la oferta de Himmler. Le transfieren a la sede del comando 202 de la Abwehr. Desde allí, él dirige las actividades del ejército insurgente ucraniano (UPA y OUN (B)) en su totalidad.

Una de las directivas de Bandera enviada desde la sede del comando 202 de la Abwehr e interceptada por el ejército soviético, fue marcada como tríplemente Confidencial. En ella, se ordena a los servicios de seguridad de la OUN (B) la liquidación de “los elementos más débiles”, ya que su paso al bando bolchevique puede provocar la salida en avalancha de miembros de las filas de la OUN – UPA. Bandera recomendaba además “crear situaciones en los que los soviéticos aniquilen a los elementos arriba mencionados en sus puestos y en emboscadas”.

En mayo de 1945, el empleado de la Abwehr, Siegfried Müller, estando en Kolin (cerca de Praga), es apresado por el Ejército Rojo. Tenemos constancia de sus declaraciones testimoniales auténticas: “En diciembre de 1944, la Oficina Principal de Seguridad del Reich liberó de la prisión a Stepan Bandera, quien había recibido cerca de Berlín una vivienda, de parte del departamente 4D de la Gestapo. Bandera se hallaba bajo supervisión personal y trabajaba bajo las ordenes del recién nombrado jefe de departamento 4D, Wolfe. El mismo mes, Stepan Bandera se puso a disposición del comando 202 de la Abwehr en la ciudad de Cracovia, y personalmente, delante de mí, procedió a la instrucción de los agentes preparados por nosotros, destinados a la comunicación con la sede de la UPA. Bandera, delante de mí, dio instrucciones a estos agentes de enviar una orden a la sede de la UPA para activar el trabajo en la retaguardia del Ejército Rojo, y establecer comunicaciones regulares con el comando 202”.

En base a este extracto de la investigación arriba mencionada, se puede llegar a varias conclusiones, ninguna de ellas tranquilizante para los seguidores de Bandera: los líderes de la UPA no pudieron observar en Bandera ninguna lucha por la independencia, sino una lucha por el poder; la UPA se creó y funcionó bajo la estricta dirección de los nazis, alemanes hasta el año 1945, y norteamericanos posteriormente (más información en el libro); S. Bandera no fue un combatiente del sovietismo o el comunismo. Fue un fusilero de élite nazi, que con mucho éxito mataba a polacos, americanos, ucranianos, rusos, judíos y a toda clase de otras personas, a las que conseguían alcanzar sus bandidos (por ejemplo, su batallón fue retirado de Lvov justo a tiempo para que no hubiesen enfrentamientos con las fuerzas alemanas en la ciudad).

P. D.
Por los resultados de las discusiones sobre la liquidación de Konovalets, al artículo se le ha añadido un párrafo, que previamente había sido eliminado del libro.

P. D. 2.
Además, quiero puntualizar que el texto está tomado de la variación periodística del libro, que no pasó todos los ciclos de comprobaciones y lecturas. El libro se publicará tras su comprobación y edición (por este motivo está tardando). Gracias a todos los que comentaron el artículo. Especialmente a quienes se alegraban queriendo justificar los crímenes del fascismo, les quiero decir que las pequeñas incongruencias no cambian el sentido general de la apariencia de los seguidores de la ideología fascista.

 

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