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Imagínense Si Rusia había derrocado al gobierno de Canadá

Imagínese si el gobierno democráticamente elegido de Canadá había sido derrocado en un golpe de estado financiado por el gobierno ruso, en el que los extremistas de extrema derecha y neonazis jugaran un papel destacado.

Que el nuevo “gobierno” no elegido en Ottawa cancela la ley que otorga el estatus de lengua oficial al francés, designa a un oligarca multimillonario para Quebec y firma un acuerdo de asociación con un bloque comercial liderada por Rusia.

Solo imagínense

Si Rusia habría gastado 5 mil millones de dólares en un cambio de régimen en Canadá y luego una empresa de energía líder canadiense había designado a su consejo de administración a un hijo de un alto político del gobierno ruso.

Solo imagínense

Si el gobierno sirio había acogido una reunión en Damasco de los “Amigos de Gran Britania” -un grupo de países que apoyaron el derrocamiento violento del gobierno de David Cameron.

Que el gobierno sirio y sus aliados dieron a los “rebeldes” anti-gubernamentales en Gran Britania millones de libras y otro tipo de apoyo, y no condenaron los grupos de rebeldes cuando mataban a civiles británicos y bombardeaban las escuelas, hospitales y universidades.

Que el ministro de Relaciones Exteriores sirio rechazó las elecciones generales previstas para el próximo año en el Reino Unido como una “parodia a la democracia” y dijese que Cameron debe retirarse antes de que se llevan a cabo las elecciones.

Solo imagínense

Si en el año 2003, Rusia y sus aliados más cercanos habrían lanzado una invasión militar a gran escala sobre un país rico en petróleo en el Medio Oriente, después de haber afirmado que ese país poseía armas de destrucción masiva que amenazaban al mundo y que después nunca se encontraron.

Que hasta 1 millón de personas habían muerto en el baño de sangre que siguió a la invasión y que el país aún estaba en la agitación más de 10 años después.

Que las empresas rusas habrían llegado a beneficiarse del trabajo de reconstrucción tras el cambio de régimen’.

Solo imagínense

Que los periodistas pro-rusos que repiten como loros fielmente las afirmaciones de que el país de Oriente Medio que Rusia había invadido en 2003 tenía armas de destrucción masiva y no se disculparan después o muestraran alguna contrición a pesar del enorme número de muertos; pero en vez de esto, en sus puestos de trabajo bien remunerados, habrían llevado a cabo la propaganda de más guerras ilegales e “intervenciones” contra otros países soberanos, y atacaran a los periodistas honestos que no trafican con las mentiras de guerra.

Solo imagínense

Que más de cuarenta personas que protestaban contra el gobierno central habían sido quemadas hasta la muerte por los extremistas a favor del gobierno en Venezuela.

Que el gobierno venezolano había lanzado una ofensiva militar contra personas que protestaban por una mayor autonomía / federalización justo después de la visita del jefe del Servicio de Inteligencia Exterior y Dmitry Medvedev a Caracas.

Solo imagínense

Si en agosto pasado más de seis centenares de personas protestaran en los campamentos contra el gobierno en Minsk, en Bielorrusia y habían sido masacrados por las fuerzas armadas. Que esta primavera, los tribunales de Belarús habían repartido las condenas de muerte a más de 600 simpatizantes de los partidos de la oposición.

Solo imagínense

Que Rusia se había pasado años que siguieron a la “guerra fría” en rodear a los EE.UU. con bases militares y empujando a Canadá y México para unirse a una alianza militar con Rusia. Que a principios de este mes Rusia llevara a cabo grandes ejercicios militares en México.

Solo imagínense

Si hubiéramos escuchado las filtraciones de llamadas telefónicas entre un funcionario de alto rango del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia y el embajador de Rusia en Canadá, en la que discutían quien debería de estar en el gobierno canadiense. Que su candidato aprobado posteriormente se convirtiera en el nuevo primer ministro no elegido, si no como resultado de un ‘cambio de régimen’ financiado por Rusia.

Que el alto funcionario ruso con cargo en el Ministerio de Relaciones Exteriores también dijera: “Fxxx la UE”.

Solo imagínense

Que las fuerzas aéreas sirias bombardearan los almacenes de armamiento en Israel, y a los convoyes, que los funcionarios de seguridad dijeron, que llevaban las armas a las fuerzas antigubernamentales en Siria.

Solo imagínense

Que los líderes políticos rusos asistieran a las protestas anti-austeridad en Europa occidental, repartiendo galletas a los protestantes, y apoyando a las llamadas de los manifestantes para que renuncien sus gobiernos.
Imagínese que pasaría si alguno de estos hechos se produjeran, y comparárlo con lo que ha sucedido en la realidad es muy instructivo, ya que nos muestra lo que está mal en el mundo de hoy.

Se han tomado medidas por los EE.UU. y sus aliados que se considerarían totalmente indignantes si se llevaran a cabo por otros países. Todo lo que tenemos que hacer es cambiar los nombres de los países en cuestión para ver la doble moral.

Si Rusia hubiera atacado a una nación del Medio Oriente rica en petróleo en 2003, y los periodistas pro-rusos vendieran el mismo tipo de engaño a favor de la guerra, propaganda de ADM que neocons y faux-izquierdistas hicieron en el oeste, cuando los EE.UU. invadió Irak, entonces podríamos estar seguros de que Rusia habría sido considerada como un paria internacional, y los periodistas que actuaron como animadores de la invasión ilegal serían desacreditados por el resto de sus vidas.

Pero no se han impuesto sanciones a los EE.UU. , ni están tratados como el agresor, su presidente en 2003 George W. Bush, y su cercano aliado Tony Blair, todavía tienen que afrontar un juicio por los crímenes de guerra y los medios de comunicación ‘expertos’ que apoyaron la invasión de Irak todavía están en su lugar y ahora presionando para una nueva guerra fría contra Rusia y la nueva “intervención” militar contra Siria.

Si Rusia se habría gastado 5 mil millones de dólares en derrocar al gobierno democráticamente elegido de Canadá o México, e instalara una junta pro-rusa en su lugar, podríamos estar seguros de que en cuestión de horas, una invasión militar a gran escala por los EE.UU. habría tenido lugar, a fin de eliminar el nuevo “gobierno” del poder. Canales de noticias de televisión occidentales y expertos de élite con entusiasmo apoyarían las acciones de EE.UU. – declarando que era una “respuesta a la agresión rusa” y diciendo que era totalmente justificado. Pero cuando el cambio de régimen fue hecho por los EE.UU. en Ucrania, y una junta pro-estadounidense se ha instalado en el poder en Kiev, es una historia muy diferente. La misma gente que habría llorado por la ‘falta’ a todo grito si Rusia hubiera diseñado un golpe de estado en Canadá o México, celebran ahora el derrocamiento ilegal del gobierno legítimo de Ucrania.
Ya sabemos cómo los EE.UU. respondería, si otro país tratara de poner las armas nucleares cerca de su territorio – en el año 1962 el mundo estaba al borde de la guerra nuclear en la crisis de los misiles cubanos. Pero mientras que la tercera guerra mundial, sin duda amenazaría de nuevo si las fuerzas especiales rusas llevaran a cabo ejercicios militares en México, no se considera provocativo que la OTAN realice sus ejercicios militares en Estonia.

Si los gobiernos de Bielorrusia y Venezuela habían respondido tan brutalmente a las manifestaciones anti-gubernamentales como el régimen militar egipcio hizo en agosto pasado, o enviasen los tanques y armamento pesado para utilizarlo contra su propio pueblo como lo tiene la junta Kiev apoyada por el Occidente, entonces podríamos estar seguros de que los grandes “humanitarios” de la imitación de la izquierda no solo gritarían a favor de las sanciones punitivas, pero también a favor de los ataques aéreos y para que los presidentes Lukashenko y Maduro fueran entregados a los tribunales de La Haya.
También todos sabemos, que habría sucedido si fueran las fuerzas aéreas sirias las que habían bombardeado un depósito y los convoyes de armas en Israel y no al revés. ¿Por qué toleramos tal hipocresía descarada?

No hay ninguna base legal ni moral para decir que los EE.UU. y sus aliados pueden hacer las cosas, que si otros países las hicieran sería condenados y castigados con la imposición de sanciones y / o ataque militar o invasión. El derecho internacional y los principios de no injerencia en la soberanía de otras naciones deben aplicarse a todos por igual: independientemente del sistema político del país o de su forma de gobierno. El gobierno británico no tiene más derecho a interferir en los asuntos internos de Siria que el gobierno sirio de interferir en los asuntos internos de la Gran Bretaña. Los EE.UU. no tiene más derecho al “cambio de régimen” en los países que limitan con Rusia, que Rusia para un “cambio de régimen” en los países que limitan con los EE.UU.

Necesitamos un nuevo orden internacional basado en la igualdad de todas las naciones soberanas: un nuevo “mundo de iguales”, como se prevé en el Foro de Belgrado este año, cuya declaración se puede leer aquí. Si podemos imaginarlo y trabajar para implantarlo exponiendo la hipocresía occidental actual y su doble rasero siempre que se produzcan, entonces el mundo será un lugar mucho más seguro.

Autor: Neil Clark
Fuente: Russia Today

 

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